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Pedro era un hombre profundamente humano, con los pies en la tierra. Fue elegido por Jesús y se hizo amigo suyo. Pero sigue considerando a Jesús como el liberador político del pueblo de Israel que padece la ocupación de los romanos. A Pedro, le cuesta mucho entender que Jesús libera los corazones del pecado y de la negación de Dios por sus sufrimientos y el don de su vida. No puede permitir que Jesús le lave los pies. En un momento dado, con mucha "valentía" afirma, que daría su vida por su amigo Jesús. Jesús entonces le advierte que le negará tres veces y es lo que ocurrió. Pedro, tres veces dirá a unas mujeres ''No conozco a este hombre''. ¿Será por miedo? ¿Será por su inquietud interna? ¡Tanto creyó que Jesús iba a liberar a Israel! Y sin embargo le están condenando a muerte y Él ni siquiera se defiende.
Pedro que ha sido elegido por Jesús como roca o piedra donde iba a levantarse la Iglesia, este Pedro es el que niega a Jesús.

Pedro esta profundamente avergonzado, es un traidor, se siente pequeño y pobre. De todo corazón, lamenta su falta; seguramente ha pedido mil veces perdón a Díos en el fondo de su alma. Es en Galilea, cerca del lago Tiberiades que el va a vivir su reconciliación con Jesús. Tres veces Jesús le pregunta:"¿Simón, hijo de Juan me amas?" Estas tres preguntas le recuerdan con mucho dolor las tres veces que él negó a Jesús. Confuso y humillado contesta Jesús: "sabes que te amo" y cada vez Jesús le confirma como pastor del rebaño: "Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas, apacienta mis ovejas".
Sí, “Apacienta mis corderos, vigila a los más pequeños”. ¿No es este el papel de un pastor? Ser un pastor rebosante de bondad y de compasión para los más pequeños, para los más débiles.
El misterio propio de "Fe y Luz” es que estamos orientados hacia los débiles y los vulnerables; los que Dios ha elegido de una forma muy especial, ser responsable, pastor, ministro o sacerdote en “Fe y Luz” es cuidar de los más pequeños.
Tienen su lugar en el corazón de la Iglesia. Pero muy a menudo, no están presentes en su parroquia porque molestan o porque se piensa que no entienden nada de lo que allí ocurre. Y una de las misiones de una comunidad "Fe y Luz" es estar presente, integrarse en una parroquia, dotar de sensibilidad al pastor, participar en comunidad a los oficios, ayudar para que todas las personas con discapacidad, dentro de lo posible, puedan ir acompañadas los domingos cuando la comunidad no se reúne.
Para los miembros católicos y ortodoxos, que puedan acudir al sacramento de la penitencia, estar preparados para recibir el sacramento de la Eucaristía y/o el de la confirmación.
A lo largo de todo este año, hemos caminado y navegado en compañía de los amigos de Jesús y de Jesús mismo.
Nosotros queremos también ser amigos de Jesús, embarcados con El sobre su barca. Queremos también como Pedro, aportar nuestra pequeña piedra para construir el barco de Jesús, para nosotros la barca de Fe y Luz. Traigamos una bella piedra, un guijarro recogido fuera, y con las piedras de cada uno dibujemos en el piso una barca en la que podamos estar todos dentro. También podemos hacer el contorno con un hilo, una cuerda o un listón…
Una vez que todos han llegado y que la barca ha sido construida, nos colocaremos en el interior y empezamos a remar todos juntos y cantando al mismo tiempo. El responsable presenta al amigo de Jesús con quién estaremos hoy: Pedro.
El responsable dice unas palabras de introducción. Recuerda el tema del año y el del mes.
Lectura de la palabra del mes por el responsable o un miembro del equipo de coordinación o el capellán.
Podemos vivir juntos dos pasajes de la vida de Pedro.
Primera escena: La negación de Pedro (Mt 26,69-75)
Segunda escena: La aparición de Jesús en el lago Tiberiades (Jn 21, 1-19)
Después del mimo, reflexionar sobre la responsabilidad que Jesús le da a Pedro, el cuidar de su rebaño, la Iglesia. El responsable y el equipo de coordinación cuidan también de la comunidad, pero a cada uno de nosotros se nos confía también a la comunidad. Efectivamente es muy importante, que cada uno en la comunidad tenga una responsabilidad que ejercer con delicadeza y amor.
Podemos escribir la repartición de estas responsabilidades, avisarles a los que faltaron y recordarles a menudo. Se deberá hacer una evaluación de la responsabilidad asignada a cada quién.
Podremos reflexionar también en nuestra relación con nuestra parroquia o iglesia local. ¿Podemos estar más integrados? ¿Podríamos ayudar a las personas con una discapacidad a participar regularmente en la liturgia del domingo?
Jesús nos conoce realmente: conoce nuestro nombre y toda nuestra historia.
Yo pienso en ciertos momentos en que no he sido fiel a Jesús. ¿Me siento, yo también, conocido por Jesús y amado en mis debilidades, hasta en mis infidelidades?
En nuestra comunidad tratamos de acogernos tal cual somos: ¿En mi caminar en Fe y Luz me ayuda o me ha ayudado a reconciliarme con mis debilidades?
Pensando en mis responsabilidades en el interior de nuestra comunidad, ¿Estoy obsesionado por el « hacer », por mi necesidad de ser útil, o me siento conocido por Jesús que me llama por mi nombre y me tiene confianza?
¿Alguna vez, como Pedro, me he sentido incapaz de hacer algo por mi mismo?
Todos somos responsables, cada uno en su lugar, hacia los más pequeños y también hacia nuestra Iglesia: ¿Que dificultades hemos encontrado, especialmente en nuestra parroquia, y que podemos hacer para avanzar en esta situación? Podemos volver a leer el último párrafo de la palabra del mes.
Comenzamos con un canto adecuado y leemos el Evangelio de Juan 21, 15-19.
El capellán, en alba, representa a Jesús. Llama a cada uno por su nombre: « (Nombre) me amas ? ». « Si ». « Apacienta mis ovejas, apacienta mis corderos ». Le entrega una pequeña vela encendida.
Cuando todos han sido llamados, leemos la oración:
Toma, Señor, y recibe
Toda mi libertad,
Mi memoria, mi inteligencia
Y toda mi voluntad,
Todo lo que tengo
Y todo lo que poseo.
Eres tú el que me ha dado todo,
A Ti, Señor, te lo entrego.
Todo es tuyo, dispón de ello
Según tú entera voluntad.
Dame solamente el amarte
Y dame tu gracia,
Ella sola me es suficiente.
San Ignacio de Loyola
Concluimos con un Padre Nuestro y un canto todos juntos en círculo, uniendo nuestras manos de la siguiente manera de un lado sostenemos la mano de nuestro vecino y del otro dejamos que nos sostengan la mano.
Propuestas de juego: La cadena de manos
8 a 15 personas (más, se complica el juego) se agrupan. Cada uno toma la mano de otro participante, si es posible, no el que esta cerca a uno. Cuando todas las manos han encontrado otra, el grupo trata de desenredarse sin soltarse de las manos. Al final debe quedar una sola cadena, a menudo se forman varias cadenas. …
Podemos disponer las pequeñas velas encendiéndolas, que nos entregaron sobre la mesa de la comida o merienda.
Este mes descubrimos especialmente el continente « Fe y Luz de las Américas» cuya flor es la Flor de Nochebuena. Esta simboliza la justicia.
« Para vivir su fe, toda persona, aún la mas discapacitada, tiene necesidad de encontrar verdaderos amigos para crear un ambiente cálido en donde cada uno pueda crecer en la fe y en el amor. Los que vienen a Fe y Luz para encontrar a personas con una discapacidad intelectual deben venir con el espíritu de recibir de estas sus dones específicos, compartiendo con ellos sus propios dones. » (II, 2)
Podemos preparar nuestros corazones para el encuentro de mayo meditando, juntos y en particular, la palabra del mes y escogiendo juntos fotos de niños que llevaremos a la próxima reunión.
Cada mañana o en la calma de la noche, contemplo la imagen de Jesús y le digo : « Señor, tu sabes todo, tu sabes que te amo ».
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