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Una Comunidad es como un ser vivo, ella tiene su ritmo de crecimiento, sus impulsos, sus retrocesos, sus períodos de cansancio, de enfermedad, sus proyectos y su fecundidad.
Sobre este camino, la Comunidad tiene necesidad de un acompañante, de un guía. Esta presencia debe ser de sostenimiento y confirmación hecha con una verdadera sabiduría. El hará que se formulen las preguntas necesarias, que se permanezca en lo esencial, recordará la Carta y la Constitución. El radiará siempre esperanza.
Hay un período particularmente importante en la vida de la Comunidad, el que va desde su nacimiento hasta su reconocimiento. Para recorrer este camino se han elaborado una serie de puntos que ayudará tanto a la Comunidad como a su acompañante (el Responsable Nacional o Regional, o su delegado según los casos). Pero antes de abordar estos criterios de reconocimiento, nosotros hemos querido precisar las etapas de crecimiento de una Comunidad.
I. Etapas de crecimiento de una Comunidad.
Antes de ser «reconocida», la Comunidad pasa por las siguientes etapas de crecimiento: contacto, formación y periodo de prueba.
1. En general, se empieza por un «contacto»: un miembro del equipo Regional, Nacional o de Zona entra en contacto con una o dos personas que pretenden poner en marcha una Comunidad. Se les envían los documentos (Carta y Constitución, Carnet de Ruta, cartas...) y, por su parte, ellos hablan en su entorno a los amigos, a la parroquia...
2. Un pequeño grupo de personas se reúne en torno a un Responsable llamado «Corresponsable». Después de dos reuniones al menos, se convierten en una Comunidad «en formación». Entonces la Comunidad es acompañada por el Responsable de Zona, Nacional o Regional.
3. Después de un par de reuniones si el Corresponsable cree oportuno puede solicitar que la Comunidad entre en «en período de prueba».
4. Para que una Comunidad que se encuentra en periodo de prueba pueda ser reconocida se necesita que satisfaga los criterios de reconocimiento y que haga la solicitud ante el Responsable Nacional, o Regional.
2. El reconocimiento de la Comunidad como miembro de Fe y Luz.
1. ¿Quién reconoce?
Es el Consejo Nacional o Regional quien está encargado de determinar si una Comunidad puede ser reconocida como miembro de Fe y Luz. En un país aún no reconocido como miembro de Fe y Luz, es al Consejo de Zona, a propuesta del Responsable de Zona, a quien le corresponde reconocer a las nuevas Comunidades.
2. Algunos criterios de reconocimiento
a) La Comunidad debe conocer bien la Carta y la Constitución de Fe y Luz, y se adhiere a ellas, deseando verdaderamente vivirlas con todas sus exigencias.
b) El Equipo de Coordinación es un equipo estable en torno al Corresponsable, compuesto de cuatro a ocho personas, donde estará presente: al menos un padre y un amigo, una persona disminuida -si las circunstancias lo permiten-, y un consiliario si es posible. Este equipo prepara y evalúa los encuentros de la Comunidad, así como las demás actividades. Fija las prioridades, mantienen el dinamismo, reparte las responsabilidades... con el deseo de hacer crecer a la Comunidad en el amor y en la unidad.
c) La Comunidad está compuesta de al menos diez miembros que asisten regularmente a las reuniones (personas discapacitadas, padres y amigos), y normalmente con un máximo de treinta personas.
d) Los encuentros de la Comunidad, que serán al menos mensual, estarán constituidos por los tres tiempos de Fe y Luz: compartir, oración y fiesta.
Entre encuentros, algunos de la Comunidad, se podrán ver entre ellos de una forma un tanto festiva, es lo que se denomina «El cuarto tiempo».
e) La Comunidad se esforzará por estar en una parroquia y de estar plenamente integrada.
f) La Comunidad deberá de contar al menos con un año de existencia.
3. Las diligencias para el reconocimiento
a) La Comunidad tiene que haber sido visitada al menos dos veces por el Responsable Nacional o Regional, o por un equipo delegado por ellos. Uno de estos encuentros tiene lugar con el Equipo de Coordinación y el otro con toda la Comunidad.
b) El Equipo de Coordinación, y por asociación toda la Comunidad, hará una evaluación de la vida de la Comunidad durante el año ayudándose del cuestionario del apartado “4. Compilación de datos para el reconocimiento de una Comunidad”, de este Cuaderno.
c) El Corresponsable en nombre de la Comunidad hace una petición escrita al Responsable de Zona, Nacional o Regional, para decirle que ella desea ser reconocida, y para exponer aquellas razones por las que quiere pertenecer a la familia Fe y Luz.
d) El Consejo Regional o Nacional tomará un tiempo de discernimiento, para decidir si la Comunidad puede ser reconocida. El reconocimiento es anunciado por medio de una carta de acogida en la familia Fe y Luz.
e) El reconocimiento debe ser el momento para una magnífica celebración por la Comunidad, rodeada de otras Comunidades y, si es posible, del Consejo Regional (o Nacional) que la ha reconocido.
4. Algunas observaciones para el equipo encargado del acompañamiento y reconocimiento
Es esencial que desde que comienzan a encontrarse, el Corresponsable y su Comunidad sepan qué es Fe y Luz. Si una Comunidad no fundamenta, desde el inicio sus encuentros sobre la Carta y la Constitución, después será muy difícil poder cambiar, ya que su objetivo sería hacer algo «por» las personas discapacitadas y no «con» ellas, esto podría darse además si ha comenzado a reunirse sin jóvenes o sin padres.
Es muy importante que el equipo encargado del reconocimiento, y la Comunidad misma, sepan que un grupo o una Comunidad pueden hacer un excelente trabajo, sin ser necesariamente parte de Fe y Luz. Por ejemplo, si una comunidad se siente llamada a reunir personas que tienen solamente una discapacidad física, y no personas con discapacidades mentales, o si ella no se siente llamada a reunir a los padres. Debe reconocerse como signo de Dios la llamada a una forma diferente de comunidad. En este caso, el papel del equipo Nacional o Regional es el de ayudar a la Comunidad a discernir hacia dónde la llama Jesús (si la Comunidad lo desea) y no de hacer presión sobre ella, para conformarla a Fe y Luz, si esa no parece ser su vocación.
Si la Comunidad desea adherirse a Fe y Luz, pero experimenta dificultades para hacerlo, el papel del Consejo Nacional o Regional es continuar trabajando con ella para tratar de ayudarla a superar tales dificultades. Por ejemplo, tratar de entusiasmar a los padres o a los jóvenes, si esa es una de las dificultades o ayudarles a programar los encuentros de manera regular, etc.
En estas condiciones, puede ser necesario pedir a la Comunidad que demore su demanda de reconocimiento por un año. Tal decisión exige por parte del Consejo Nacional o Regional, intentar con todas sus fuerzas ayudar a la Comunidad. La respuesta será formulada de tal manera que pueda ser considerada como una llamada a la credibilidad y a un compromiso para trabajar juntos.
Una vez reconocida la Comunidad, la Comunidad o el Equipo de Coordinación procede a la elección del Responsable de la Comunidad (véase el Cuaderno del Responsable Nacional o Regional).
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