LAS BIENAVENTURANZAS DE LA PERSONA CON DISCAPACIDAD

Bienaventurado

quien entienda mi pesado caminar y mis torpes manos.

Bienaventurado

quien sepa que mi oído ha de hacer un esfuerzo para entender lo que oye.

Bienaventurado

quien entienda que aún existiendo el brillo de mis ojos, mi comprensión es lenta.

Bienaventurado

quien mire y no vea la comida que tiro fuera del plato.

Bienaventurado

quien no me recuerde nunca que hoy ya he preguntado dos veces la misma cosa.

Bienaventurado

quien entienda cómo me cuesta hacer de mi pensamiento palabra.

Bienaventurado

quien me escuche, por que yo también tengo cosas que decir.

Bienaventurado

quien conozca los sentimientos de mi corazón, aunque no lo sepa expresar.

Bienaventurado

quien me respete y me quiera como soy, y no como quisiera que fuera.

Bienaventurado

quien me ayude en mi peregrinaje hacia la Casa del Padre del Cielo.

Contenido actualizado el  12/02/2007
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